11.4.10

La Política Energética de Venezuela y su sector privado


Hegemonía
Por Salvador Barragán Heredia

La Política Energética de Venezuela y su sector privado
(Publicado por Global Energy. Enero de 2010)

El 6.4% de todas las reservas probadas de petróleo que existen en la tierra se encuentran en Venezuela. Por ello, resulta lógico que la política energética de esta Nación se oriente principalmente a la explotación de este recurso natural. En nuestros días, la economía venezolana está petrolizada: un 90% de los ingresos petroleros dependen de las ventas por exportación y significan alrededor del 50% de los ingresos del presupuesto federal y 30% del Producto Interno Bruto.

El negocio petrolero produce algo más que 2.6 millones de barriles diarios (mbd), lo que los convierte en la novena potencia productora del orbe; su consumo es de apenas unos 0.6 mbd; situación que les permite exportar unos 2 mbd y posicionarse como la séptima potencia exportadora del mundo. La producción y sus subsecuentes ingresos, le ha permitido a Venezuela que en los últimos 10 años se haya reducido el número de pobres del 35% al 21%.

El camino del progreso petrolero no fue fácil. La historia del petróleo se remonta a los inicios del siglo pasado, cuando el mundo le dio importancia a ese recurso natural, justo cuando Venezuela presentaba circunstancias adversas para la debida explotación del mineral, pues era incapaz de contar con la tecnología adecuada, era inestable políticamente y tenía una frágil economía. Por ello, diversas empresas extranjeras que contaban con las técnicas para extraer el petróleo incursionaron en esta actividad aprovechando la incapacidad.

Además de ello, las empresas extranjeras se aprovecharon de la incipiente regulación que existía en la materia, sólo la denominada “Ley de Minas” regulaba los hidrocarburos y era urgente un ordenamiento de mayor alcance para regular las actividades inherentes, veamos:

i) Síntesis del marco jurídico energético

A partir de 1920, las actividades derivadas del petróleo se regulaban por las disposiciones contenidas en los contratos y en diversos ordenamientos, esto provocó inequidades por diferentes tratamientos a las disposiciones normativas, por lo que en 1943 se promulgó la denominada “Ley de Hidrocarburos”. Esta ley tuvo entre sus méritos unificar el tratamiento legal de los energéticos y mejoró sustancialmente la participación económica de la Nación mediante la aplicación de las leyes impositivas.

En 1943 el órgano legislativo aprobó la denominada “Ley del Impuesto Sobre la Renta”, con el objeto de establecer que el producto petrolero fuera repartido a mitades entre las empresas extranjeras que participaban en la actividad y el gobierno. La citada Ley logró su objeto y el órgano legislativo en 1972 atendió otros propósitos nacionales sobre hidrocarburos con la promulgación de la “Ley de Reversión” y la “Ley que Reserva al Estado la Explotación del Mercado Interno de los Productos Derivados de Hidrocarburos.”

Conformado el marco jurídico, una serie de hechos geopolíticos de gran trascendencia internacional como por ejemplo, la crisis energética y el fortalecimiento de la OPEP en la defensa del negocio petrolero, generaron un sentimiento nacionalista en Venezuela, que impulsó la promulgación de la “Ley de Bienes Afectos a Reversión en las Concesiones de Hidrocarburos”. El ordenamiento tenía como fin dar término a las concesiones otorgadas y transferir definitivamente al Estado los bienes, instalaciones y equipos incorporados a todas las fases de la industria petrolera. Sancionada la Ley, el presidente Carlos Andrés Pérez, aprovechando el nacionalismo en auge, en 1974 dictó el Decreto N° 10, cuyo artículo 1º establece: “la creación de una Comisión Ad honorem con el objeto garantizar que el Estado asumiera el control de la industria petrolera.”

Por ello, en 1975 se aprobó la denominada “Ley Orgánica que reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos”, en la que se establece que: “Se reserva al Estado, por razones de conveniencia nacional, todo lo relativo a la exploración del territorio nacional en busca de petróleo, asfalto y demás hidrocarburos; a la explotación de yacimientos de los mismos, a la manufactura o refinación, transporte por vías especiales y almacenamiento; al comercio interior y exterior de las sustancias explotadas y refinadas, y a las obras que su manejo requiera, en los términos señalados por la Ley. Como consecuencia de lo dispuesto en este artículo, quedarán extinguidas las concesiones otorgadas por el Ejecutivo Nacional.”

Nacionalizada la industria, se tenía una proliferación de normas que dificultaban la operación; además, había colisión entre normas. Esta situación dio origen a la necesidad de dictar una ley para ordenar e incorporar en un solo texto las materias comprendidas en la referida legislación, para evitar las frecuentes y complicadas interpretaciones de normas legales contradictorias.

Para atender lo anterior, en el 2001, se promulgó la denominada “Ley Orgánica de Hidrocarburos (LOH)”, que tiene por objeto regular todo lo relativo a la exploración, explotación, refinación, industrialización, transporte, almacenamiento, comercialización, conservación de los hidrocarburos, así como lo referente a los productos refinados y a las obras que la realización de estas actividades requiera, en consonancia con lo establecido en el artículo 302 de la Constitución de Venezuela, que establece que el Estado “se reserva las actividades petroleras por razones estratégicas y de conveniencia nacional.”

La LOH regula las actividades de exploración en busca de yacimientos de hidrocarburos, la explotación de dichas sustancias y la recolección, transporte por vías especiales y almacenamiento que están reservadas al Estado. Además, reserva de igual manera, todo lo relativo a refinerías existentes, así como sus ampliaciones y mejoras futuras, para garantizar el abastecimiento del mercado interno.

La ley dispone que las nuevas refinerías deben dar cumplimiento a las condiciones en ella previstas, entre otras, sujetarse a un plan y obtener previamente una licencia por parte del Ministerio de Energía y Minas, y su objeto estará dirigido principalmente a la exportación, utilizando tecnología de conversión profunda y no contaminante.

En nuestros días, el marco jurídico energético venezolano ha contribuido para que Petróleos de Venezuela (PDVSA), se posicione como la séptima corporación más importante en exportaciones, la cuarta más grande del mundo, la mayor empresa petrolera de Latinoamérica y tenga fuertes indicadores para lograr producir 5 mdbd en el 2012; además, es fundador de la organización que controla el 75% de las reservas de hidrocarburos del mundo y el 45% de la producción mundial, y lo que es contundente, los venezolanos pagan la gasolina más barata del mundo. Y en todos estos logros el derecho energético ha sido pieza fundamental.

ii) Posición de Venezuela

A pesar de que Venezuela se caracteriza por su economía cerrada, en el caso del petróleo, la visión es diferente. De facto, las principales estrategias de PDVSA se van dibujando hacia el exterior y sus relaciones comerciales le han generado beneficios prósperos.

Por ejemplo, en el tema de refinación. En nuestros días PDVSA es la tercera empresa que refina más petróleo en el mundo (3 mdbd). El inventario estratégico cuenta con 24 refinerías, 6 de ellas en Venezuela y 18 en el exterior: en Estados Unidos, Europa y el Caribe.

Además, ha establecido negociaciones con China, principalmente en el incremento de suministro de petróleo, el abastecimiento de tecnología de punta y la creación de una empresa mixta para la explotación en la Faja del Orinoco venezolano.

El interés de China se debe al descubrimiento de nuevas reservas petroleras en la Faja del Orinoco, en un área de 55 mil kilómetros cuadrados. Se calcula que el hallazgo representa unos 316,000 mdb, lo que posicionará a Venezuela como el país más importante en reservas petroleras, muy por encima de los países de Medio Oriente.

China consume 6 mdb y su producción interna significa algo más de la mitad; por lo tanto, China requiere un país socio como fuente de importaciones, expresó en un boletín de prensa, Ju Yijie, embajador de la República Popular China. “…ciertamente, el mercado natural para Venezuela es el continente americano, pero otros mercados como Japón, China e India, pueden generar expansión y buenos resultados”, señaló el diplomático.

iii) Coordenadas de política energética

Estos hechos demuestran fehacientemente que Venezuela, puede obtener mayores beneficios si se abre al mundo, ya que integrarse a la globalización, significa poner en marcha el motor que produce menos pobres y más riqueza, y por lo tanto, una mejor calidad de vida para los gobernados. Venezuela debe adaptarse a una nueva realidad económica, alejada de dogmas y del discurso populista, que solamente confunden la realidad.

Por ello, es urgente que los venezolanos modifiquen su modelo económico, pues su política cerrada, lejos de beneficiarle, la conduce hacia un triste pasado. En la actualidad Venezuela está posicionada en el lugar 174 de 179 países según el reporte del Índice de Libertad Económica, lo que los convierte en uno de los países con menor atracción para establecer negocios. Entre los aspectos normativos que el reporte menciona y que pudieran retrasarlos en materia comercial están: las restricciones de importación, múltiples barreras de acceso al mercado de servicios, altos impuestos, corrupción (ocupa el lugar 162 de 180 países en el Índice de Transparencia Internacional), controles de divisas y debilidad en los derechos de propiedad intelectual. Por si fuera poco, el Poder Judicial es controlado por el Ejecutivo y el sistema legal discrimina a los inversionistas a favor o en perjuicio según se trate de la nacionalidad.

Por todo lo anterior, es urgente que la política chavista sea examinada, porque se ha desmotivado profundamente a los inversionistas extranjeros para establecer activos en Venezuela, situación que lo único que ha generado, es negarle la oportunidad a su Nación para generar empleos, prosperidad y mejorar la calidad de vida de los suyos. La clase empresarial internacional se muestra desinteresada además, por el retiro de Venezuela a los procesos de integración como la Comunidad Andina de Naciones, el Mercosur, el impulso a proyectos como Telesur, el Banco del Sur y hasta una OTAN Sudamericana, la retórica antiestadounidense, la compra de armamento, los contactos con China y Rusia y las expropiaciones, todas éstas son argumentos sólidos para no invertir en Venezuela. (Gonzalez, E.)

La política energética venezolana debe ser nacionalista e incluyente. Nacionalista porque debe concentrarse en alcanzar altos grados de rentabilidad para generar el crecimiento que tanto requiere la Nación; incluyente porque se requiere converger con el sector empresarial: fortaleciéndolo, incentivándolo y garantizándole un estado de derecho. Si ambos funcionan, se generarían beneficios macroeconómicos superiores y por lo tanto, Venezuela podría transitar en las grandes ligas del comercio mundial y actuar como una verdadera potencia energética. Resulta evidente, que de lograrse estas acciones, sobrarían los discursos, dogmas y populismo, que tanto daño hacen a la sociedad.

Al MARGEN: Con respeto y gran afecto, deseo que los lectores de Global Energy, realicen cuanto propósito y anhelo tengan a bien proponerse durante el año 2010, con entera salud y felicidad.

21.3.10

La política energética de Gran Bretaña: eficiencia en ductos y Sostenibilidad


Publicado por Gloabl Energy, (Octubre, 2009)
Hegemonía
Por Salvador Barragán Heredia

Gran Bretaña es uno de los actores de mayor poder en el mundo, se convirtieron en un Estado Miembro de la Comunidad Europea en 1973; en los 80´s, durante el gobierno de Margaret Thatcher, la mayoría de las empresas propiedad del gobierno fueron privatizadas y a partir de ahí, los ingleses iniciaron la era competitiva para recibir las más apetitosas inversiones, ofreciendo estabilidad, baja inflación, atractivas tasas de interés, suficiente empleo y con ello, la octava economía de mayor poder adquisitivo en el mundo.

El éxito inglés tiene que ver con los energéticos, es evidente que ningún país podría aspirar a ser potencia económica, si no tuviera el suficiente abasto energético para echar andar la industria, el comercio y los servicios. Gran Bretaña tuvo el privilegio de descubrir en 1970 grandes reservas de petróleo y gas en el Mar del Norte, sus operaciones iniciaron en 1975 con gran éxito. De facto, en la actualidad es el segundo productor europeo más importante, sólo son superados por los noruegos.

En efecto, la energía es el núcleo de la estabilidad social inglesa, en el que se requiere generar fuertes cantidades de energéticos para mantener la economía estable y otorgarle a los suyos la tan necesaria calidad de vida. Los ingleses utilizan como fuentes de energía: el 39% de gas, 35% de petróleo, 15% de carbón, 9% nuclear y el 2% de otras energías. Sin embargo, el gas es el energético más importante de Gran Bretaña, toda vez que genera el 38% de electricidad; dicho en otras palabras, sin el gas no hay electricidad.

Aunque en el abasto de gas está hoy plenamente garantizado, las proyecciones de consumo energético, advierten que pronto los ingleses entrarán al club de los importadores netos de gas, toda vez, que las bajas temperaturas que se registran en temporada invernal, indican que para abastecer el consumo en el 2010, se requerirá del 50% de gas importado y la cifra se incrementará hasta el 80% en 2020. El escenario se vuelve crítico, si se consideran las constantes interrupciones de suministro y las fluctuaciones de los precios que no tardaran en registrarse con la reactivación económica.

Por ello, el gobierno reconoce que se trata de uno de los desafíos más relevantes de la década y de la historia inglesa. Por ello, el Parlamento ha discutido reiteradamente el tema del abasto y de la inevitable importación de energéticos, porque además, se advierte que el gas seguirá desempeñando un papel primordial en la generación de electricidad. El problema radica en que Gran Bretaña es el cuarto productor de gas en el mundo, sin embargo, el aumento desmesurado en el consumo no podrá sostenerse en unos años, además, resulta preocupante que se hayan registrado disminuciones importantes en la producción, a partir del máximo histórico que se registró en el 2000 y que desde entonces han descendido poco más del 1% cada año.

El gobierno británico está convenido que el problema del abasto de gas es un fenómeno internacional y que la solución está en la liberalización del mercado europeo. El diagnóstico fue apoyado por la Unión Europea, que en junio de 2003 estableció la Directiva sobre el gas, con el objeto de establecer un mercado liberalizado con normas comunes de almacenamiento, transporte, suministro y de distribución de gas natural, que permitan garantizar la seguridad del suministro y una mejor calidad en el servicio.

Mientras su implementación se lleva a cabo, el gobierno ha establecido como eje de su estrategia de suministro, el potencializar la ingeniería de ductos en rutas internacionales. Actualmente, Gran Bretaña se conecta con Noruega en alta mar y con Bélgica. En ambos sistemas, la capacidad de importación de gas resulta insuficiente para sus necesidades próximas.

Por ello, el gobierno ha optado por la suscripción de acuerdos a largo plazo para importar gas con empresas que operan en Países Bajos, Noruega, Malasia y Qatar. Además, se tienen previsto dos nuevos gasoductos, el más grande tendrá una longitud de 1,200 kilómetros y tendrá como destino al Mar de Noruega y se podrá obtener el 20% de la demanda de gas de Gran Bretaña. Aunado a esto, el gobierno construirá un gasoducto con destino a Países Bajos, para importar otro 10%. Si los ingleses logran aumentar el número de ductos en los puntos de entrada podrán lograr garantizar el abasto en unos años.

Otra salida para afrontar las necesidades de suministro, son los complejos de almacenamiento de gas, que pueden mitigar los incrementos de la demanda o la interrupción del suministro. El mercado del gas inglés funciona sólo para atender los picos de demanda, lo que imposibilita atender casos de irrupciones de suministro prolongados. Esto contrasta con muchos países europeos que tienen gran capacidad de almacenamiento y que por lo tanto, pueden suministrar hasta 80 días en promedio; los ingleses actualmente, sólo pueden sostener 13 días. Por ello, el gobierno ha aprobado la construcción de dos nuevos centros de almacenaje para aumentar su capacidad de respuesta.

Mientras los proyectos se realizan, el gobierno preocupado por garantizar el suministro y evitar las irrupciones, expidió el denominado “Reglamento de Seguridad de Ductos”, que tuvo reformas en el 2003. El ordenamiento regula la actividad de los operadores de ductos de gas natural, contiene normas preventivas que evitan accidentes y protege al medio ambiente. Establece obligaciones precisas para que las autoridades locales establezcan programas de emergencia dentro de sus jurisdicciones y para establecer acciones coordinadas en caso de emergencia.

Otro importante reto, afrontado por el gobierno británico, es la calidad de fabricación que debe prevalecer en todo el sistema de ductos para incrementar la seguridad y con ello, evitar las irrupciones. Por ello, el gobierno inglés, de conformidad con el Reglamento en comento, impulsó la política de reemplazo de los ductos corrosibles de forma gradual en un plazo de 30 años. El instrumento jurídico establece obligaciones para que los operadores elaboren un programa de desmantelamiento e incluyan los resultados de su evaluación para identificar la tubería que será sustituida. Además, el operador no podrá eximirse de su cumplimiento por insuficiencia presupuestal, complejidad de la actividad, el tránsito de producto, y de inejecución por impedimento de terceros, por ejemplo, los terratenientes y los grupos de presión.

El afán por garantizar el suficiente abasto de gas, está en sintonía con las preocupaciones ambientales internacionales. Por ejemplo, el Parlamento aprobó en noviembre de 2008, la denominada “Ley sobre el Cambio Climático”, que representa un paso gigante para operar con índices de bajo carbono, toda vez, que establece el compromiso de reducir sus emisiones de carbono en un 80% para el 2050, en comparación con los niveles de 1990. Gran Bretaña fue el primer país del mundo en introducir preceptos jurídicos a largo plazo sobre el cambio climático. Mediante el ordenamiento, se establece la creación de un Comité del Cambio Climático, que tiene la responsabilidad de examinar el cumplimiento del gobierno en la materia y funge como un organismo consultivo y correctivo.

Otro importante aporte legislativo, en congruencia con los retos expresados anteriormente, es la denominada “Ley de Energía de 2008”. El ordenamiento recibió el asentimiento real el 26 de noviembre de 2008, regula aspectos de infraestructura de suministro de gas en altamar, permite la inversión privada para garantizar el abastecimiento y disminuir gradualmente la dependencia de importaciones. Se regulan proyectos de captura y almacenamiento de carbono, permitiendo inversión privada para lograr disminuir las emisiones de dióxido de carbono. Se incentiva el uso de energías renovables para aumentar la diversidad de fuentes de energía principalmente en el uso de la electricidad, por ello, la ley faculta al gobierno para ofrecer apoyo financiero para proyectos generadores de electricidad que logren una mayor eficiencia.

En la ley citada se establece que para efecto de importación y almacenamiento de gas, ninguna persona podrá llevar a cabo actividad sin que medie una licencia expedida. Gran Bretaña emite más de 500 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año, para evitar su acumulación es posible almacenar el contaminante y para ello, se deben de utilizar instalaciones de almacenamiento natural. De ahí que, la ley mencionada regula el otorgamiento de licencias para promover el almacenamiento de dióxido de carbono en lugares controlados.

Un aporte relevante incluido en el instrumento jurídico, es el otorgamiento de certificados de energía renovable que tienen un precio de mercado de 40 libras para aquellas empresas o particulares que utilicen energía limpia. Se han obtenido resultados positivos para generar mayor eficiencia energética y una cultura ambientalista. Los incentivos previstos en la Ley son determinantes para iniciar la construcción de una nueva política energética inglesa.

En efecto, los ingleses se encuentran en franca crisis energética, en estos días la producción de petróleo asciende a 1.3 millones de barriles diarios (MBD) y consumen 1.7 MBD, por lo cual están obligados a importar 400 mil barriles al día. En lo que respecta al gas, los ingreses producen 2.553 billones de pies cúbicos (BPC) y su consumo es de 3.217 BPC, por lo que están obligados a depender de la importación para satisfacer sus necesidades.

Sin embargo, los ingleses se enorgullecen de la compañía petrolera British Petroleum (BP), empresa privada presidida por el irlandés Peter Sutherland. La historia de éxito de esta trasnacional inició en 1965 cuando la plataforma “Sea Gem” operada por BP realizó la primera perforación submarina encontrando hidrocarburos en el mar del Norte. Hoy BP cuenta con actividades comerciales en más de 100 países. Sus activos fijos se encuentran en un 40% en Estados Unidos y un 25% en Gran Bretaña y el resto en Europa.

Si bien es cierto, que BP es una empresa líder en energía basada en petróleo desde 1901, hoy en día ocupa el primer lugar en producción solar en el mundo. Desde hace más de treinta años BP ha incursionado en esta línea de negocio, los estrategas de la corporación visualizaron desde 1973, que la energía solar será el centro del negocio para la década 2010-2020. Con ello, participan hoy en día significativamente en la conservación del medio ambiente y reducen los costos de suministro de energía eléctrica. Superando las expectativas programadas, BP ha invertido en energía verde más de US$1.5 mil millones desde el 2005 y reservó US$8 mil millones para explorar futuras opciones de energía.

En resumen, la crisis energética que atraviesan los ingleses, debe representar una valiosa oportunidad para que sea examinado a fondo el eje por el cual deben de transitar hacia el futuro. Si bien es imprescindible, que deberán garantizar el suministro de gas en los años próximos con un sistema de ductos eficiente, con garantías en seguridad y en cobertura, también hay que decir, que la política energética podría mirar hacia las energías limpias de forma gradual, para satisfacer sus necesidades futuras, porque se ha demostrado que las energías renovables pueden ser tan rentables como aquellas que algún día llegarán inevitablemente a su fin.

7.3.10

El desafío de Nigeria: Enfrentar la maldición de los recursos petroleros con paz social


Publicado por Global Energy (Octubre 2009)
Nigeria se independizó de Gran Bretaña en 1960, padeció del amargo estrago de la guerra civil en 1965 en la que perecieron más de un millón de personas. En 1976 fue asesinado el presidente Murtala y el gobierno quedó en manos de Olusegun Obasanjo, quien fuera un líder militar que pasó tres años en prisión durante el régimen del General Sani Abacha. A partir de ahí, comenzó el periodo constitucional más importante de la historia de Nigeria, en el que se legalizaron los partidos políticos, se aprobó la constitución y se estableció la convocatoria electoral. El esfuerzo culminó con la devolución del poder a los civiles en 1979 y de esta forma, Obasanjo se convirtió en el primer presidente democrático.

La moderna Nigeria, tiene el privilegio de contar con extraordinarios recursos naturales, particularmente de petróleo. Se trata de la quinceava potencia productora de crudo en el mundo, sus operaciones les permite extraer al día más de 2.17 millones de barriles, sus actividades exploratorias se concentran en las aguas profundas en la cuenca del Chad y según los datos del diario oficial del gobierno “Oil and Gas Journal”, se estima que sus reservas probadas superan los 36 mil millones de barriles, lo que los posiciona en el décimo lugar de las naciones que poseen mayores reservas probadas.

A pesar de la riqueza mencionada, Nigeria es víctima de la famosa maldición de los recursos petroleros, pues a pesar de tenerlo prácticamente todo, el país vive sumergido en la pobreza. Mientras el gobierno nigeriano intenta mejorar las condiciones de vida de los suyos, la miseria crece cobijada por la corrupción, la degradación ambiental, la destrucción de medios de vida y la delincuencia. Según el Banco Mundial, el 80% de los ingresos del petróleo se concentran en manos del 1% de la población, y el 70% de la riqueza económica se ubica en territorio extranjero. En el 2008, Nigeria se ubicó en el lugar 158 de 177 países en el índice de calidad de vida; de facto el 30% de los niños tienen peso insuficiente; y son la segunda más alta tasa de mortandad infantil en el mundo; además, la mitad de la población carece de agua potable y la esperanza de vida promedio es de 46 años. (Khakee, A).

Hay que decir que se observan avances en el combate de la pobreza y es probable que Nigeria pueda alcanzar los llamados “Objetivos del Milenio”, para garantizar la seguridad alimentaria, igualdad de género y el otorgamiento de la educación básica antes del 2015. Los esfuerzos reales iniciaron en el 2004, cuando Nigeria emprendió el Programa NEEDS (National Economic Empowerment and Development Strategy), estrategia de reducción de la pobreza a través de la generación de empleo y mediante reformas legislativas estructurales. Hoy, Nigeria tiene claro el objetivo convertir a Nigeria en uno de los 20 países más ricos del mundo para el año 2020 y así, reducir su pobreza.

Mientras esto ocurre, la economía nigeriana esta petrolizada. El Banco Mundial afirma que el 95% de los ingresos derivados de las exportaciones nigerianas derivan del petróleo y el 85% de los ingresos del gobierno provienen de las ventas de hidrocarburos.

En efecto, la política energética se centra en las exportaciones, toda vez que su consumo interno es mínimo al requerir solamente de 286 mil barriles diarios, aún y cuando es el noveno país más poblado en la tierra, de ahí que puedan utilizar el remanente para exportar al día 1.88 millones de barriles. Las exportaciones tienen como destino los Estados Unidos, principal consumidor del mundo, en la actualidad Nigeria es el quinto proveedor más importante que tienen los estadounidenses, quienes dan preferencia al petróleo nigeriano porque es de bajo contenido de azufre y gravedad, lo que permite a las refinerías estadounidenses reducir los costos de refinación, además que la situación geográfica de Nigeria permite que los costos de transporte a Europa y Estados Unidos sean relativamente bajos.

Si bien es cierto, que los nigerianos están haciendo grandes esfuerzos para acrecentar su hegemonía a nivel mundial en su actividad petrolera, también es verdad que en estos momentos enfrentan el desafío de reformar su marco jurídico energético para generar paz y crecimiento económico. El reto tiene que ver principalmente con el destino de los ingresos derivados del petróleo y por otro lado, en las acciones que emprenden las corporaciones petroleras extranjeras en perjuicio de las comunidades agrarias, mismas que operan bajo el auspicio de la legislación, veamos:

En la Constitución de Nigeria se establece que “la propiedad y el control sobre todos los minerales, petróleo y sus derivados y gas natural recaerá en el Gobierno de la Federación”. (Art. 44) Luego entonces, el gobierno al tener pleno dominio sobre la propiedad y el control de los hidrocarburos, tiene la facultad de expedir licencias y concesiones para la exploración y producción, así lo establece la Ley de Petróleo, “se concede al ministro de Petróleo el derecho exclusivo de otorgar concesiones para la exploración y producción de crudo”, además, se establece que “la duración de las licencias serán determinadas por el Ministro, y no podrá exceder de cinco años incluidos los periodos prorrogados.”

Es en la denominada “Ley de Aprovechamiento del Suelo”, en donde se localiza el fundamento jurídico de la indemnización que recibirá el afectado por la actividad petrolera: “los titulares de licencias de exploración de petróleo, prospección o mineras serán responsables de pagar una indemnización justa y adecuada por la perturbación de los derechos sobre la superficie o de otros derechos a cualquier persona que sea propietaria u ocupante legítima de las tierras objeto de licencia o concesión”. (Art. 36).

Se destaca que en la ley en comento, que el Estado se exime del otorgamiento de la indemnización por afectación y transfiere dicha responsabilidad a los titulares de las licencias. Esta norma ha generado los conflictos sociales más relevantes de los últimos años en Nigeria, toda vez se le concede poderes discrecionales al Ministro para otorgar licencias sin un procedimiento regulatorio o arbitrado, que genera conflictos entre las comunidades y empresas petroleras, quienes defienden aguerridamente la tierra. Las corporaciones petroleras dependen de la tierra porque contiene petróleo, y las comunidades agrarias dependen de la tierra para sus actividades pesqueras y agropecuarias. Además, el reclamo se vuelve unisonó, toda vez en términos constitucionales el ciudadano tiene el derecho de tenencia de la tierra y un nivel de vida adecuado, que incluye vivienda, alimentos y agua y a las petroleras frecuentemente se les imputa como los responsables del malestar social.

Otro ordenamiento que genera confrontaciones entre las petroleras y los núcleos agrarios es la denominada “Ley de Oleoductos”, en la que se faculta al titular de la concesión para “entrar con sus directivos, representantes, trabajadores y otros empleados, con materiales o vehículos necesarios, en el terreno especificado en el permiso; excavar y perforar el suelo y el subsuelo; talar los árboles y la vegetación que dificulten la consecución de los fines; realizar todas las actividades necesarias para la instalación de un oleoducto o las instalaciones auxiliares; y autorizará al titular, junto con sus empleados para traspasar las tierras colindantes en la medida en que sea necesario.”

El precepto jurídico vulnera los derechos de los comuneros y propicia el repudio social a las compañías petroleras, toda vez que al amparo de esta ley, los licenciantes pueden traspasar las propiedades aledañas a sus obras, talar a discreción árboles o destruir cultivos para la consecución de sus fines, sin un control sobre el impacto negativo que recibe el medio ambiente.

En lo que respecta a la indemnización que el afectado debe recibir por conducto de las empresas petroleras, es determinada por la propia compañía petrolera causante del perjuicio, situación que impulsa a la injusticia social dada la desproporción económica entre las partes. Aunado a esto, el afectado esta impedido para recurrir a algún tribunal para pugnar por la justa indemnización, así lo establece la propia Ley de Aprovechamiento del Suelo: “Ningún tribunal tendrá competencia para investigar cuestiones relativas o concernientes a la suma o suficiencia de la indemnización que se ha pagado o se va a pagar con arreglo a la presente Ley”. (Art. 47)

De lo anterior se desprende que haya surgido un grupo denominado “Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger”, que con suma frecuencia ataca las instalaciones petroleras para manifestarse en contra de los atropellos que cometen las compañías petroleras, al tiempo que reclaman una justa distribución de la riqueza petrolera. Los actos vandálicos con tintes investidos de terrorismo, van desde el robo de combustible, comúnmente conocido como "bunkering", que produce severos daños en los ductos, y que genera mermas importantes de producción, contaminación y desabasto de combustible, hasta la quema de pozos o el secuestro de trabajadores, situaciones que han provocado que los sindicatos declaren la huelga a las compañías petroleras.

La inestabilidad productora de Nigeria prende los focos rojos en el Pentágono, toda vez que las irrupciones en la producción nigeriana y los constantes cortes de suministro, impactan ipso facto en los precios de petróleo en el mercado global, con las consecuencias catastróficas en las economías mundiales. Además que hay empresas que operan en Nigeria de origen estadounidense.

En Nigeria operan trasnacionales del calibre de SPDC, Chevron, Mobil, Agip, Elf y Texaco, corporaciones extranjeras que representan el 98% del total de las reservas y de la producción. El gobierno preocupado por la violencia generalizada en tierra, ha impulsado las actividades exploratorias en aguas profundas y para ello, ha instrumentado los denominados contratos Joint Venture o de “riesgo compartido” que tienen como característica que dos o más personas jurídicas, celebran este contrato para asumir el riesgo respectivo en común, con el objeto de disfrutar en medidas y cantidades estipuladas de los beneficios, por un tiempo determinado, sin la necesidad de constituir una sociedad o persona jurídica distinta.

En los mencionados contratos figura la Corporación Nacional de Petróleo de Nigeria como el principal accionista, propietario del 55% de la renta petrolera que generan las corporaciones multinacionales de petróleo. Con el propósito de regular la renta petrolera, el gobierno nigeriano aprobó el denominado “Decreto de Producción de Contratos de Participación en la Cuenca de Aguas Profundas en Costa Afuera”, el ordenamiento regula los contratos Joint Venture que tengan por objeto producir petróleo o gas en una profundidad de más de 200 metros costa afuera de Nigeria. El decreto establece un sistema de pago de regalías al gobierno de Nigeria, escalonadas según la profundidad de las zonas a explorar, mismas que serán mayores mientras sea menor la profundidad o menores mientras sea mayor. Al cálculo de las regalías deberá sumarse el 10% por ciento adicional del reparto de la producción y además establece como incentivo fiscal la reducción del 50% para el pago de impuestos a las empresas concesionadas que suscriban el referido contrato.

En la actualidad operan bajo este esquema un total de seis joint ventures y son las siguientes: Shell Petroleum Development Company of Nigeria; Mobil Producing Nigeria Unlimited; Chevron Nigeria Limited; Elf Petroleum Nigeria Limited; Nigeria Agip Oil Company; Texaco Overseas Petroleum Company of Nigeria.

En resumen, Nigeria es una Nación privilegiada por sus vastos recursos petroleros, que le puede permitir ser uno de los actores energéticos más importantes del planeta. Esto será posible, si y sólo sí, el Estado nigeriano encuentra una solución adecuada que le permita cumplir con su fin último, que consiste en otorgarles a los suyos bienestar y bien común. Sin lugar a dudas en ese propósito debe añadirse el desarrollo sostenible que debe iniciarse a la brevedad, pues es evidente que la contaminación que genera la actividad petrolera puede y debe disminuirse, pues es una responsabilidad compartida en la que pueden converger empresas y gobierno, mismos que recibirán el beneficio moral de propiciar un mejor entorno para las generaciones presentes y las que están por venir.

28.2.10

“La Eficiencia Energética Norteamericana: eje contra el desastre económico”


(Publicado por Global Energy, Septiembre de 2009)

En el verano de 1956 un geofísico de nombre Marion King Hubbert, quien laboraba en la petrolera Shell y que daba cátedra en la Universidad de Columbia, presentó una teoría en torno al ritmo de producción de petróleo en Estados Unidos. Se le atribuye a Hubbert una curva de proyección en forma de campana de Gauss, en la que su cenit se sitúa en el año 1974, y a partir de ahí la producción desciende paulatina y drásticamente tan rápido como creció hasta su agotamiento. (Laurent, 2007).

Hubbert afirmaba que la Nación norteamericana que en aquella época era líder extractor de petróleo, se convertiría en un importador de hidrocarburos y años más tarde el mundo presenciaría el fin del petróleo. En la misma sintonía apunta Al Husseini: “el descenso se agudizará hacia el 2011” (Berdejo, 2008) y la Asociación para el Estudio del Pico del Petróleo y el Gas afirma que el fenómeno ocurrirá en el 2010.

Hubbert explica que llegado el año del cenit, cada extracción de barril de petróleo se elevará progresivamente, toda vez que los costos por su obtención se incrementan ante la escasez y la reducción de nuevos descubrimientos y por lo tanto, dejaría de ser rentable el negocio petrolero. Con el paso del tiempo, el estudio ha cobrado importancia y credibilidad, porque las proyecciones de Hubbert han sido certeras.

El aumento del consumo ha orillado a los norteamericanos a importar crudo, mismas que se triplicaron en los últimos 15 años, y para hacer frente a su crisis energética, requieren abastecerse de Venezuela y Medio Oriente, aún cuando se trata de regiones consideradas por el Pentágono como políticamente inestables y posiblemente beligerantes. La dependencia actual es de 12 millones de barriles diarios, situación que los posiciona como la primera potencia importadora del mundo.
Se le escuchó decir a Barack Obama en su campaña presidencial que “Estados Unidos tiene que poner fin a la dependencia de petróleo procedente de Oriente Medio y Venezuela en un plazo de 10 años… ¡romper con nuestra dependencia es uno de los mayores desafíos que enfrentará nuestra generación!”.

En efecto, fue tema electoral el problema del abasto de energéticos y hoy se ha convertido en un asunto de seguridad nacional. Aunque hay otro tema que se correlaciona y que está presente en la agenda diaria del Presidente Obama: la crisis económica global que ha generado decenas de millones de pobres en el mundo. Los precios por los combustibles y las inversiones en el sector energético son claves para el desarrollo económico estadounidense.

De ahí, que el tema energético para los norteamericanos resulte clave para salir de la crisis, toda vez que son los actores más importante del mundo en la era de la globalización, y su enorme fuerza laboral de más de 155 millones de trabajadores repartidos en la industria, comercio y servicios requieren del grandes dosis de energéticos para impulsar con urgencia su economía.

Las necesidades de consumo energético norteamericano obedecen al tamaño del inventario estratégico de comunicaciones que poseen. Cuentan con más de 14 mil aeropuertos; la segunda red ferroviaria más extensa del orbe con más de 226 mil km; la más grande red de carreteras del planeta, en el que transitan 250 millones de vehículos. Además, cuentan con 163 millones de líneas telefónicas fijas y 255 millones de líneas activas de telefonía celular; más de 2 mil canales de televisión; y es la Nación que registra mayores usuarios de internet, donde navegan diariamente más de 223 millones de personas.

De ahí que los norteamericanos utilicen 20.6 millones de barriles de crudo al día y sean reconocidos como el más grande consumidor de petróleo. De facto, su adicción es superior a lo que juntos consumen China, Japón, Rusia, India y Alemania.

Por ello, la política energética estadounidense ha emprendido acciones para incrementar la eficiencia energética, pues con esa línea estratégica, se posibilita la reducción del consumo de petróleo, se reducen los costos de producción y se incrementa el desempeño económico de las empresas.

En el último trimestre del 2008, las exportaciones norteamericanas disminuyeron un 24%; el PIB decreció 6.3%, que representa la mayor caída en 26 años y se perdieron 1 millón 200 mil empleos. En ese mismo año, se presentó Barack Obama como candidato presidencial con el firme propósito de revertir las condiciones macroeconómicas y levantar del shock bursátil a su Nación. “¡Sí… nosotros podemos!”, decía su eslogan de campaña.

Siendo presidente, las acciones de Obama fueron inmediatas y atinadas, al dotar de un plan estratégico de rescate, cuya espina dorsal es la denominada “Eficiencia Energética”. Por ello, el Plan Obama impregnó de fuertes sustancias energéticas a sus políticas económicas, a través de distintos ordenamientos jurídicos.

Hay que decir, que el sistema económico norteamericano va en sintonía con un modelo de libre mercado, en donde el Estado actúa como órgano fiscalizador, que le permite supervisar las actividades de las corporaciones energéticas en su territorio, recibir impuestos por sus operaciones y se da la tarea de estimular las inversiones en el sector para garantizar el abasto de energéticos que requieren.

Atendiendo a todo ello, el gobierno del Presidente Obama suscribió la iniciativa de la “Ley de la Recuperación de América y de Reinversión de 2009”, misma que con fecha de 17 de febrero de 2009 fue promulgada. El Análisis Económico que se desprende del ordenamiento jurídico contabiliza $787 mil millones de dólares dirigidos a incentivos fiscales para proyectos de inversión, con el fin de propiciar el repunte que tanto requieren. Destaca en el ordenamiento jurídico, la inclusión de normas relacionadas para estimular las energías renovables, que representa un "Plan Verde" de recuperación económica.

El espíritu de la ley es mantener y crear más de 3.5 millones de empleos en dos años, reactivar la industria de las energías renovables y la aportación de capital en los próximos 3 años para duplicar la capacidad nacional de energía renovable. Además, se destinan $30 mil millones de dólares para proyectos de energía renovable y $750 millones de dólares para proyectos que aumentan la fiabilidad, la eficiencia energética y la seguridad de la Nación en el sistema energético.

Otro importante acierto, es la denominada “Ley de Crédito del Impuesto Federal”, en el que se establece que “los contribuyentes fiscales calificados para la producción de electricidad renovable podrán obtener incentivos fiscales”, para ello, la ley establece el “Crédito de Impuesto Federal”, el cual permite que las empresas generadoras de energía renovable puedan recibir subsidios del Departamento del Tesoro. El aporte legislativo obedece a que los norteamericanos son el principal consumidor de energía eléctrica en el mundo y de facto, son dependientes de las importaciones de electricidad.

Por ello, el incentivo fiscal resulta un factor clave para reducir las importaciones de electricidad, mitigar el consumo y en consecuencia reducir la contaminación. El incentivo está determinado por un kilovatio por hora de crédito fiscal, calificados y vendidos por el contribuyente durante el periodo de un año. El ordenamiento tiene su antecedente en la ley que se promulgó en 1992 y que fue modificado por el órgano legislativo en el 2008, particularmente, en la aplicación de los plazos de calificación y la lista de recursos renovables, en la que se incluyó por primera vez, la energía proveniente de las olas, las mareas y la térmica oceánica.

Otro ordenamiento que destaca en el sector es la denominada “Ley de Política Energética”. El texto normativo contiene disposiciones puntuales para la obtención de bonos de financiación, préstamos y garantías para productores de energías renovables que tengan por objeto reducir los efectos de los gases invernaderos.
El modelo energético estadounidense ha permitido que operen 36 grandes corporaciones energéticas, que en el 2008 generaron 1,447 billones de dólares en ventas. Sin embargo, es importante considerar que el 62% de este monto es generado por ExxonMobil, Chevron y ConocoPhillips.

En estos momentos, el Congreso está discutiendo el aumento de impuestos para las corporaciones petroleras, toda vez que los ingresos fiscales de las siete mayores compañías de los Estados Unidos son quince veces mayores que las que arrojan la agroindustria. De prosperar la iniciativa, se presentaría una baja considerable en el consumo energético y las empresas petroleras, se verían obligadas a la importación de hidrocarburos, con lo que aumentaría su dependencia energética en el extranjero.

Por ello, recientemente el Presidente Obama, señaló: “ahora no es el momento de imponer nuevos impuestos a las compañías petroleras. Aumentar la contribución fiscal podría significar menor producción, menos puestos de trabajo y menos ingresos en un momento en el que necesitan desesperadamente los tres.”

Mientas se discute el tema, existe otro problema derivado del problema energético y es la contaminación que genera al medio ambiente la energía fósil, toda vez que en la actualidad el consumo norteamericano por el petróleo produce el 35% del total de emisiones de gas invernadero en el mundo.

Para hacer frente al reto, el órgano legislativo cuenta con la denominada “Ley del Aire Limpio”, que tiene por objeto prevenir, controlar y reducir la contaminación del aire. La ley destaca en su exposición de motivos que: “El crecimiento de la contaminación del aire provocada por la urbanización, el desarrollo industrial y la creciente utilización de vehículos de motor, ha dado lugar a crecientes peligros para la salud pública y el bienestar.”

En consonancia con estos objetivos, el Congreso facultó al Departamento de Medio Ambiente y Recursos Naturales para aplicar sus disposiciones en materia ambiental y penal en lo que establecen la Ley de Aire Limpio, Ley de Agua Limpia, Ley de Agua Potable y la Ley de Reducción de Riesgos de Plomo.

El esfuerzo legislativo tuvo efectos favorables en el corto plazo. La eficiencia de la ley en comento logró reducir en un 24% las emisiones netas de dióxido de azufre (SO2), que genera lluvia ácida. Las emisiones en 1990 ascendían a cerca de 15.6 millones de toneladas y en cinco años las emisiones disminuyeron para colocarse en 11.9 millones de toneladas.

Estados Unidos es uno de los protagonistas del Protocolo de Kioto. Si bien es cierto, que suscribió el acuerdo en 1998, lo rechazó posteriormente y hasta el momento se niega a ratificarlo. Los países miembros del Tratado están estudiando nuevas fórmulas para que Estados Unidos y otros países contaminantes firmen el acuerdo para lograr disminuir las emisiones de dióxido de carbono. De poco valdría rescatar la economía, sin un planeta que habitar, por ello cobra especial relevancia que Estados Unidos ratifique su compromiso con el medio ambiente y con la humanidad. Se recuerda a Al Gore: “Si nos ponemos a la altura de la crisis climática, encontraremos la visión y autoridad moral necesarias para verlos no como una serie de problemas políticos, sino de imperativos morales.”

La política energética es factor clave en el desarrollo económico estadounidense. El Estado requiere disminuir su dependencia petrolera, reducir su polución y garantizar el suficiente abasto para sus actividades económicas, además que debe ofrecerle a los suyos precios justos por el combustible y garantizar políticas energéticas eficientes que promuevan la utilización de la tan necesaria energía limpia.

Por último cito las palabras del Presidente Obama del 19 de marzo de 2009: “Tenemos que tomar una decisión. Podemos seguir siendo uno de los principales importadores mundiales de petróleo extranjero, o podemos hacer las inversiones que nos permiten ser el primer exportador mundial de energía renovable. Podemos dejar que el cambio climático camine sin control, o podemos ayudar a evitarlo. Podemos dejar que los empleos del mañana se crean en el extranjero, o podemos crear los empleos aquí en Estados Unidos y sentar las bases para una prosperidad duradera".

(*) El autor es aspirante a doctorado en derecho por la Universidad Anáhuac México Sur, catedrático y especialista en derecho económico, energético y finanzas. Artículo revisado por el CAD. Martín Hernández, Director de la Facultad de Derecho de la misma Universidad.

7.10.09

Petróleo: el caso de Canadá


Columna Hegemonía
Por Salvador Barragán Heredia*
Publicado en Global Energy (13). Agosto de 2009. Pág. 10

Es la Nación más extensa del mundo, la catorceava economía más importante en términos de Producto Interno Bruto (CIA, 2008) y la que menos inflación padece. Canadá, en la Primera Guerra Mundial se distinguía por su actividad agrícola, ahora es ampliamente reconocida por su industria y sus servicios, que le han permitido transformarse en una economía sólida y próspera.

En la actualidad, la bonanza canadiense está presente en los primeros lugares de las listas internacionales de calidad de vida. Por ejemplo, ocupan la quinta posición del mundo en desarrollo humano, es la sexta potencia en el índice de sostenibilidad, es la onceava Nación más pacifista, y el duodécimo País menos corrupto, y además, Vancouver es la ciudad más recomendable para vivir del mundo, atendiendo a su estabilidad social, condiciones sanitarias, cultura, medio ambiente, educación e infraestructura. (The Economist, 2009)

En efecto, las políticas públicas han sido eficaces para generarles riqueza y bienestar. Es justo decir, que la orientación de éstas políticas, se localizan en la explotación inteligente de sus recursos naturales. A propósito de esto: “no heredamos la tierra de nuestros antepasados, la legamos a nuestros hijos”, decía Antoine de Saint-Exupéry.

Canadá se distingue por poseer el 10% de los bosques en el mundo, son la quinta potencia pesquera y el primer productor de miel de maple (Barber, 2006), pero lo que es más contundente, es que se trata de la segunda Nación que tiene más petróleo en su subsuelo.

Se estima que la cantidad de petróleo que existe en Canadá, determinada mediante el análisis de datos geológicos y de ingeniería de alto grado de confianza para ser comercialmente recuperables (reservas probadas) es de 178,900 millones de barriles de crudo, lo que los sitúa sólo debajo de Arabia Saudita. Las proyecciones indican en razón al ritmo de consumo y de producción que presentan, que esta abundancia podría ser suficiente para unos 200 años. (Oil and Gas Journal).

La política energética canadiense tiene como estrategia incentivar la explotación de los hidrocarburos de una forma ordenada, toda vez, que en la actualidad el petróleo es la actividad más rentable que existe en el mundo, pero es evidente, que todo negocio tiene un periodo de vida y en algunos años llegará su fin, pues dicen los expertos que la tecnología favorecerá a las energías limpias y harán factible la sustitución de los combustibles fósiles.

Por ello, el gobierno canadiense, ha concentrado esfuerzos para regular eficazmente sus actividades energéticas y, al mismo tiempo, garantice la seguridad jurídica de sus inversionistas.

En consecuencia, en los últimos años la política energética canadiense tiene puesto el objetivo en maximizar la capacidad de bombeo a fin de aumentar los ingresos por concepto de ventas de hidrocarburos. Esto implica el aumento de inversión privada y de facto, esto permitirá a Canadá hacer frente al colapso del techo del petróleo, incrementando sus ingresos por concepto de hidrocarburos, ante la escasees y aún contra la volatilidad de los precios.

El marco energético canadiense se encuentra en plena consonancia con el imperio del modelo capitalista, en donde prevalece el principio de “dejar que el mercado opere”. En esta premisa, el Estado actúa como órgano fiscalizador; es decir, la actividad energética opera bajo la supervisión reguladora del Estado.

El ordenamiento jurídico de mayor jerarquía, es la Constitución de Canadá de 1867, actualmente en vigor. La norma suprema faculta al órgano legislativo de cada provincia para promulgar leyes exclusivas de recursos no renovables, forestales y de energía eléctrica.

Derivado de ello, el marco jurídico energético de Canadá cuenta con leyes promulgadas por el Parlamento, legislaturas provinciales y en parte por el derecho consuetudinario (common law).

Estas normas federales y provinciales, están adecuadas a la realidad que prevalece en Canadá y más aún, se enfocan a un plan estratégico a futuro. Así, los canadienses han potencializado rápidamente su producción. Durante el 2004, lograron producir 2.5 millones de barriles diarios de crudo (MBD) y para el cierre del 2008, la cifra se ubicó en 3.3 (MBD) (National Energy Board); es decir, lograron incrementar la producción en un 32% en cuatro años, lo que les ha permitido posicionarse en el mundo energético como la séptima potencia productora.

El incremento en producción se debe en gran medida a los nuevos descubrimientos que han sido posibles. El instrumento que ha sido el motor de inversiones privadas es la denominada Ley de Operaciones de Petróleo y Gas, que promueve las actividades de exploración y producción, garantiza la seguridad energética, protege al medio ambiente y fomenta la conservación de los recursos energéticos.

En sintonía, el marco jurídico cuenta con la Ley del Consejo Nacional de Energía, que tiene como finalidad regular los aspectos internacionales e interprovinciales del petróleo, el gas y las industrias eléctricas. Para ello, se establece en la ley, al órgano facultado en la materia. Se trata del Consejo Nacional de Energía, integrado por nueve miembros que duran en su encargo siete años. El Consejo opera como un tribunal, con jurisdicción plena y exclusiva para investigar, conocer y resolver sobre los asuntos inherentes a la actividad energética. El Consejo emplea a 340 personas y su presupuesto anual es de 40 millones de dólares.

La ley contempla un elemento estratégico del sector energético. Se trata del transporte vía ductos que permite transportar grandes cantidades de petróleo en una extensión de 23,000 kilómetros (Natural Resourses Canada) y cuenta con más de 5,000 kilómetros de gasoductos dedicados al transporte de productos de petróleo refinado.

Dada la importancia del transporte vía ductos, la ley establece que para iniciarse la construcción de un ducto se requiere de una licencia (Art. 31) expedida por el Consejo y autorizada, si y solo si, el ducto que se pretende construir es de utilidad pública. El Consejo valora la potencialidad del mercado, viabilidad económica, estructura financiera del solicitante, métodos de financiación, ingeniería y la construcción de la tubería.

Los canadienses se han visto beneficiados de la participación privada en el sistema de ductos. El sistema es veloz, eficiente y presenta alta calidad en el servicio, conecta a los centros de refinación: Edmonton (Alberta), Sarnia (Ontario) y Montreal (Quebec).

Fuertes inversiones privadas también se presentan en el sistema de refinación canadiense y sus resultados expansivos han sido sumamente positivos. En la actualidad existen 12 empresas que operan las 19 refinerías que existen en Canadá y 16 de ellas, producen toda la gama de productos derivados del petróleo. La actividad de refinación tiene capacidad para refinar 1.9 millones de barriles diariamente, lo que lo sitúa como la onceava potencia refinadora del mundo.

En lo que concierne a la actividad exploratoria y productora, esta se regula a través de la Ley de Recursos Petroleros, la cual es de relevancia, porque establece el alcance jurídico de una licencia para explorar y de perforar petróleo y para desarrollar yacimientos (Art. 22). La licencia determina el área a explorar o a perforar, así como el derecho de desarrollar yacimientos de producción. También establece que el titular de la licencia de cualquier descubrimiento comercial, deberá otorgar regalías producto de la licencia, al gobierno, según las tasas que se determinen, atendiendo a la importancia y al volumen de la producción.

Destaca en la referida ley, que “ninguna persona podrá exportar o importar petróleo o gas, excepto en virtud de una licencia expedida.” (Art. 116). Para ello, el Consejo, podrá expedir licencias para la exportación o la importación de petróleo o gas”. (Art. 117).

La ley ha sido eficaz para incrementar la actividad exportadora. En estos días, la producción canadiense alcanza los 3.3 MBD y presentan un alto consumo interno de 2.3 MBD. El remanente permite exportar 900 mil barriles diarios, lo que los posiciona como séptima potencia productora, octava exportadora y octava consumidora del mundo.

Otro importante logro del gobierno canadiense, es la regulación de precios en distintas fuentes de energía, que se establecen en Ley de Administración de Energía. El ordenamiento permite lograr un precio uniforme en los costos de transporte de petróleo crudo y busca generar un equilibrio entre productores y consumidores, sobre todo en casos de inestabilidad de precios en los mercados internacionales y ante las reducciones de producción de crudo a nivel mundial.

La ley facilita que las principales corporaciones logren acuerdos entre ellos, para que el consumidor obtenga precios justos en el combustible. Actualmente en Canadá operan grandes corporaciones, tales como: Imperial Oil, EnCanada, Talisman Energy, Suncor, EOG Resources, Husky Energy, Canada y Apache.

Como se ha señalado anteriormente, Canadá es un país que exporta grandes cantidades de hidrocarburos y además es un alto consumidor, por lo tanto, el gobierno canadiense no puede eludir la responsabilidad que tiene respecto al medio ambiente, y en congruencia, el Parlamento ha actuado con responsabilidad promulgando leyes dirigidas a la preservación del medio ambiente.

Persiguiendo ese loable afán, el Parlamento aprobó la Ley de Protección de Medio Ambiente. El ordenamiento establece procedimientos para evaluar los riesgos para el medio ambiente y la salud humana. Incluye nuevas disposiciones para regular la contaminación en los vehículos y motores. Además, incentiva la participación ciudadana en la toma de decisiones.

Destacados ambientalistas afirman, que el impacto de la mencionada ley representa una muestra clara de una tendencia centralizadora en materia de política ambiental canadiense. Entre ellos, Jean Piette considera que “la promulgación de la Ley superó todo lo que se había hecho hasta ese momento en materia de medio ambiente.” (Jaria, 2005)

Otro importante aporte en materia ambiental, es la Ley Canadiense de Evaluación Ambiental. El ordenamiento fomenta el desarrollo sostenible, promueve la coordinación entre los gobiernos federal y provincial sobre las evaluaciones ambientales y promueve la comunicación entre autoridades federales.

Con orgullo los estudiosos canadienses del derecho ambiental, presumen la Ley de Aire Limpio. Este aporte legislativo tiene por objeto reducir las emisiones al aire y gas de efecto invernadero. Se establece el reconocimiento de las obligaciones ambientales contraídas respecto al cambio climático: “…que considerando que el gobierno reconoce que el cambio climático constituye una de las más graves amenazas para la humanidad. El gobierno tiene una innegable responsabilidad de responder al cambio climático, dado que su riqueza per cápita se encuentra entre las más altas del mundo y que algunos de los más graves impactos del cambio climático ya se están sintiendo en Canadá, especialmente en el Ártico.”

Es posible que el más grande acierto de la política energética canadiense, sea la incursión en las energías limpias. De facto, la energía hidráulica aporta el 25% de la energía y han dado un paso enorme en la energía eólica, que se proyecta que para el 2015 podrían lograr abarcar el 5.5% del mercado energético canadiense.

Son pocas Naciones, las que tienen un marco jurídico energético eficiente. Canadá se privilegia de sus condiciones naturales y particularmente de su riqueza petrolera, pero también se ha beneficiado de las acciones de sus gobernantes, pues le han dado a Canadá, regulaciones apropiadas para potencializar esa riqueza y en definitiva, mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

Por último, es claro el reto que enfrentan los canadienses, pues pretenden continuar con su hegemonía productora, pero no deben soslayar la importancia que tiene reducir su consumo interno, para continuar distinguiéndose como una Nación que se admira por sus altas montañas, escarpadas costas, llanos ilimitados, enormes bosques, lagos y ríos cristalinos, pero sobre todo por su aire fresco y limpio.

AL MARGEN. El doctor en Administración y en Educación, Jorge López González, tomará posesión el 12 de agosto del presente al frente de la Universidad Anáhuac México Sur. Recuerdo con generosidad haber leído una entrevista que le hicieron hace tiempo y en ella se le inquirió: ¿cómo se imagina su vida en veinte años? El doctor contestó: “mi vida está en manos de Dios y en Él confío”. Sea Usted cordialmente bienvenido señor Rector.

15.7.09

Petróleo: el caso de Noruega



Se cuentan pocas naciones con la magnitud natural de Noruega. Se trata de una Nación, que no solamente se aprecia por sus hermosos paisajes que ofrecen sus enormes lagos de agua cristalina, sus mares, bosques, sus montañas y su famoso bacalao, también se admira por su petróleo y gas, que le generan un 24% de Producto Interno Bruto. (Bevanger, L. 2009).

En efecto, pocas naciones poseen su poderío energético, que le conceden posicionarse como la onceava potencia productora del orbe. Generando 2.5 millones de barriles diarios, que le dan abasto con gran holgura a sus 4.6 millones de habitantes, que le consumen apenas 224 mil barriles al día. El remanente se aproxima a los 2.3 millones de barriles diarios, que se destinan, principalmente a la exportación, de facto, los europeos se han vuelto adictos en un 16% al petróleo noruego, lo que los consolida como la quinta potencia mundial en términos de exportación.

La riqueza de petróleo, no siempre es una bendición, porque tiende a presentarse la famosa “maldición de los recursos naturales”, que consiste en que los países que cuentan con riqueza natural y particularmente de petróleo, obtienen pequeñas tasas de crecimiento (PIB), en comparación con aquellos países que carecen de estos recursos naturales.

Por ejemplo, Chile, que carece de petróleo y que está obligado a importar 222 mil barriles de crudo al día, reportó un crecimiento del 5.1% en el 2008; en contraste, Canadá, que es el segundo país más extenso del mundo, casi 21 veces más grande que Chile, y que se caracteriza por su alta producción de petróleo, superior a 3 millones de barriles diarios de crudo, apenas creció a un ritmo del 2.7% en el mismo año.

El fenómeno se explica, por el efecto de desplazamiento o “crowding out” provocado por el sector productor de recursos naturales, que provoca el aumento del valor de la moneda nacional y consecuentemente, deteriora la competitividad interna; toda vez, que se descuidan sectores productivos internos. El problema recibió el nombre de “enfermedad holandesa”, tras el descubrimiento de gas en el Mar del Norte en 1950. (Céspedes. L, 2006)

Para hacer frente a la situación, el Parlamento noruego decretó en 1990, el Fondo Gubernamental del Petróleo (FGP), con el propósito de resguardar para el futuro, el uso de los ingresos petroleros y estabilizar las fluctuaciones de corto plazo; y con ello, transmitir al futuro la riqueza, haciendo frente al irremediable agotamiento de las reservas de hidrocarburos; es decir, se trata de un fondo que se aprovecha plenamente en el futuro.

Las proyecciones indican que en unos cuantos años el FGP, será el más grande de su especie. En la actualidad, es el segundo fondo más importante, sólo superado por el Fondo de Inversiones de Abu Dhabi. El Banco de Noruega administra el fondo y sus operaciones son bien elogiadas por la comunidad internacional.

El FGP es producto de las políticas planeadas a largo plazo, que le han permitido proteger a la economía y situar a Noruega como uno de los países más ricos del mundo. Como fruto del esfuerzo, Noruega, es la segunda Nación donde se vive mejor en términos del Índice de Desarrollo Humano del 2008; además, no hay pobreza y es la Nación con menos desigualdad, es decir, la riqueza está distribuida con igualdad entre la población. (Human Delevelopment Report 2008)

En efecto, parte de los inmensos logros se explican por la atinada intervención del Estado, que ofrece a los inversionistas algunos factores que resultan de gran valía para el empresario. Por ejemplo, Noruega es la Nación con menos burocracia en el mundo, bastan diez días y seis trámites para abrir las puertas de un negocio al público (Doing Business, 2008); el país presenta un nivel alto en poder adquisitivo y también cuenta con una mano de obra muy educada y por ende, sumamente competitiva (Foro Económico Mundial, 2008). Además, un factor que no puede soslayarse, es el Estado de Derecho que prevalece, toda vez, que se distinguen en el mundo, por la cultura del estricto cumplimiento de los contratos que suscriben; y así, se presentan en el planeta como la octava Nación menos corrupta. (Transparencia Internacional, 2008).

En consecuencia, durante el 2008, los noruegos recibieron US$76,450, constituyéndose como la tercera potencia más importante según su Pib Per Cápita (FMI, 2008). Por tanto, es razonable que los noruegos hayan rechazado la invitación internacional para adherirse a la Unión Europea, pues disfrutan de un gran nivel de vida, debido a los grandes ingresos que provienen del oro negro.

Si bien, la grandeza de Noruega proviene de sus extraordinarios privilegios naturales: agua, bosques, gas y petróleo; también, hay que decir, que parte del logro, se debe a la eficaz administración de dichos recursos naturales; es decir, a la correcta aplicación de la política sostenible.

En la modernidad, la sostenibilidad, implica que los intereses energéticos, sean orientados a la protección al medio ambiente; propiciando desarrollo económico y social, para las generaciones venideras. (Barragán S., 2009)

Las actividades petroleras de Noruega son reguladas por la “Ley del Petróleo”, en la que se constituye el derecho exclusivo del Estado para la gestión de los recursos y en el mismo ordenamiento, se establece un sistema de adjudicación de licencias para la prospección, extracción y transporte de petróleo.

Para la adjudicación, la ley establece que antes de proceder a la licencia para la prospección, la Ronda de Concesión, debe iniciar un proceso de verificación, a fin de evaluar el impacto ambiental para la actividad exploratoria, que podría ocasionarse con motivo de la concesión. El objeto de la ley es aumentar al máximo los valores inherentes al petróleo en concordancia con la sostenibilidad.

Por ejemplo, Noruega, en el afán de mantener su hegemonía productora, se enfrentó a la posibilidad de explorar petróleo y gas natural en el Mar de Barents. Los primeros diagnósticos señalaban el riesgo que implica perforar en el frágil Ártico, dado el peligro de que se vuelve inminente ante las posibles fugas de petróleo; además, Noruega es el segundo exportador de pescado en el mundo y esa actividad podría ser afectada, por la contaminación petrolera que las operaciones generan. Atendiendo al calibre de la decisión, el gobierno optó por discutir el tema con mesura durante el 2005.

En consecuencia, la Ronda de Concesión, otorgó la licencia correspondiente para explorar en la profundidad del mar de Barents, no obstante, el gobierno en el 2006, reservó zonas ecológicamente sensibles; estableciendo, para ello, reglamentaciones estrictas para la conservación del medio ambiente. (Freedman, 2006)

El tema de la exploración de hidrocarburos está bien presente en la agenda nacional, la mayor parte de sus reservas están concentradas en el Mar del Norte, donde se estima que las reservas probadas de hidrocarburos superan los 6 mil millones de barriles de crudo, lo suficiente para asegurar seis años de constante explotación. Por ello, la actividad exploratoria representa el núcleo de la política energética, toda vez, que descubrir nuevas reservas implica garantizar por algunas décadas su permanencia en el mundo hegemónico de la prosperidad y de la riqueza.

En lo que respecta al gas natural, los noruegos son la tercera potencia exportadora del mundo, sólo superados por Rusia y Canadá; el potencial, proviene de las reservas probadas en su dominio, pues en Europa sólo los supera Rusia, Kazakhstan y Turkmenistan. De ahí se entiende, que a nivel mundial su ubiquen como la quinta potencia más importante en la producción de gas.

Las operaciones de producción de hidrocarburos están íntimamente ligadas a la logística. Connoco Phillips y StatoilHydro participan conjuntamente en el desarrollo de la red de gasoductos, el sistema abarca al mundo submarino para conectar las plataformas de mar con las terminales en tierra.

El mayor yacimiento de gas en Noruega es el de Troll, que se encuentra en franca
maduración. Por ello, las estrategias se centran en mantener la producción con la incorporación de nuevos campos, aunque el propósito implica enfrentarse a la dureza de las condiciones meteorológicas y a las costosas inversiones que se requieren.

En lo que concierne a la producción de gasolina, también los noruegos tienen fuerte presencia en Europa y son actores indispensables para mantener la armonía el abasto; para ello, cuentan con dos refinerías, con capacidad para procesar 15 millones de toneladas de crudo al año. En la actividad refinadora participan conjuntamente Exxon Mobil y StatoilHydro, que suman esfuerzos para distinguirse por realizar operaciones en pleno cumplimiento de las normas ambientales.

El actor energético noruego más importante es StatoilHydro, onceava productora de petróleo más grande del mundo y es considerada por Fortune como la quincuagésima novena empresa más grande de todas las que existen a nivel global. La corporación Statoil fue fundada en 1972 por el gobierno noruego. Con el afán de potencializar su rendimiento acorde a los retos de la modernidad y con francas expectativas de expandir sus líneas de negocio para hacer frente a sus principales competidores como British Petroleum y Gazprom, el gobierno tuvo a bien interesarse en la compra de la empresa Noruega NorskHydro.

La Comisión Europea autorizó la anunciada fusión en el 2007, que concluyó que la operación no afectaba la competencia en el Espacio Económico Europeo. La compra se realizó en 28 mil millones de euros, propuesta previamente aprobada en el 2006 por el Parlamento noruego. La fusión se perfeccionó, para llamarse StatoilHydro. Esta operación es la más grande del mundo del petróleo en alta mar, representando para los noruegos un verdadero orgullo nacional.

La transnacional está dirigida por Helge Lund, ejecutivo nombrado en el 2007, quien con apenas 47 años de edad, comanda a 29,500 empleados, distribuidos en 40 países. La corporación es controlada por el gobierno en un 71% y cotiza en las bolsas de valores de Oslo y Nueva York. Los resultados han sido positivos, si se considera que en el 2007 los ingresos superaron los 96 billones de dólares.

En franca alusión a su reciente fusión, el lema de la corporación reza: “más fuertes juntos”; su nueva misión implica sumar fuerzas y distinguirse en el mundo, por el desarrollo de la energía renovable, la eficiencia energética, la gestión del carbono y del hidrógeno.

Un grupo importante de expertos aseguran que en unas décadas el petróleo dejará de ser negocio, dado, que se trata de un recurso que tiene fin. Otro grupo de analistas, afirman que ante la inminente y pronta escases, los precios de barril se elevarán significativamente y por lo tanto, el petróleo dejará ser rentable.

Mientras tanto, StatoilHydro presenta a la energía renovable como en su primera línea de negocios. El compromiso de la corporación es contribuir en las reducciones de emisiones de carbono y ayudar a desarrollar una sociedad basada en el hidrógeno y la generación de la electricidad renovable.

La empresa tiene sus metas claras, ejercer sus operaciones protegiendo al medio ambiente, administrar los recursos naturales eficientemente y avanzar en plena concordancia con el desarrollo sostenible.

Hay que decir otro importante acierto de los noruegos, el 98% de la electricidad se genera vía energía hidroeléctrica. StatoilHydro sentencia que el núcleo del negocio a futuro será la energía proveniente del agua y del sol; y para ello, estarán bien preparados.

La Nación nórdica nos demuestra que abandonar los tradicionales dogmas y conjuntar esfuerzos, son factores que multiplican las oportunidades y sus potencialidades. Además, esa unión permite fortalecerse sobre todo en esta época de crisis global.
También hay que decir que el mayor éxito noruego es el imperio de la política sostenible, la cual demuestran, que es un buen negocio e indispensable para preservar el medio ambiente, que también tiene derecho las generaciones futuras.

13.6.09

Petróleo: el caso de la Federación de Italia



Julio César, es uno de los hombres más recordados en la historia romana, fue un político que logró concretar la anhelada triple alianza con Pompeyo y Craso; no obstante, su ambición lo llevó a nombrarse dictador de por vida y consecuentemente, a su asesinato. Fue entonces, cuando la disputa, entre los posibles sucesores, Marco Antonio y Augusto, provocó catorce años de guerra. Con carácter, Augusto salió triunfante en el año 31 a.C., e inteligentemente evitó ser un dictador como César, formó el Principado, con poder real de por vida y al mismo tiempo, le dio al Senado elegantes atribuciones. Así, nació el Imperio Romano, que le heredó a la humanidad, el sistema jurídico romano germánico, el derecho del corpus iuris justinianeo, basado en la supremacía de los valores morales (N. González, 2009), sistema jurídico, que a la fecha es utilizado por 108 países en el mundo.

En épocas subsecuentes, Italia se convirtió en Estado Nación en 1861, fue victima del fascismo de Mussolini, perdió la Segunda Guerra Mundial y una República democrática sustituyó a la monarquía, como consecuencia de la promulgación de la Constitución de 1947.

A partir de ahí, el gobierno de Enrico de Nicola, emprendió el camino de la política exterior con la bandera pacifista, para generar prosperidad. Por ello, en 1949 refrendó el Tratado del Atlántico Norte; en 1951 signó el Tratado de París, por el que se creó la Comunidad Europea del Carbón y del Acero; en 1955 ingresó a las Naciones Unidas y para reducir las tensiones de la guerra fría, suscribió el Acta de Helsinki; firmó los Tratados de Roma de 1957; e ingresó al G7 en 1975; y fue país fundador en 1960 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que agrupa a las naciones más avanzadas y que proveen al 70% del mercado mundial.

Con ese impulso internacionalista, logró al cierre de 2008, ostentarse como el sexto Producto Interno Bruto más grande del mundo y con ello, los italianos se beneficiaron de un pib per cápita de 31 mil dólares. El récord de exportaciones superó los 500 mil millones de dólares, de facto, se ubicó como la séptima potencia más exportadora del orbe. El comercio exterior se potencializa, por su privilegiada ubicación, que facilita las operaciones por cielo, mar y tierra; así, el comercio italiano penetra fuertemente en un mercado de 396 millones de consumidores europeos y da cuenta del 13% del PIB de la Unión Europea, factor que los ubica como la cuarta economía más grande de Europa.

En congruencia, Italia cuenta con infraestructura, que les permite estar en la Champions League del comercio exterior. El sector posee: 135 aeropuertos; 609 buques mercantes; 19 mil kilómetros de red ferroviaria ; 487 mil kilómetros de carreteras; 26 millones de líneas telefónicas fijas; son décima potencia en líneas de celular, y; en el internet navegan 32 millones de usuarios.

Es claro, que la prosperidad de los italianos, se debe a que han logrado garantizar el abasto de energía para sus 85 millones de habitantes. Hay que decir, que sus recursos energéticos son carentes y limitados, toda vez, que no tienen petróleo, sus reservas probadas representan sólo el 0.06% de las reservas mundiales y su producción diaria alcanza sólo 110 mil barriles de crudo, el 0.15% de la producción mundial.

Aunado a lo anterior, se trata de uno de los países que más derrocha hidrocarburos, sus actividades diarias le exigen consumir 1 millón 646 mil barriles y por ello, están obligados a importar 2 millones 223 mil barriles todos los días, provenientes de Rusia, África y Golfo Pérsico.

A propósito, se recuerda a Séneca: "nuestra naturaleza está en la acción, el reposo presagia la muerte." Con esa visión, los italianos importan el petróleo y lo transforman en gasolina, y lo exportan a España, Bélgica, y Estados Unidos. Para ello, poseen 17 refinerías, que representan la mayor capacidad de refinación en la Unión Europea, con 2 millones 200 mil barriles diarios, el 2.64% del total mundial.

Otro recurso en carencia, es el gas natural. Durante la última década, el consumo ha crecido notablemente, los italianos se han convertido en el octavo consumidor más grande, situación que los obliga a ser la onceava potencia importadora de gas natural. De ahí, que el abasto representa en la agenda pública un tema de seguridad nacional, dado que las irrupciones de suministro suelen causar desastres económicos y sociales. En la actualidad sus proveedores son Argelia (38%), Rusia (32%), Países Bajos (14%), Noruega (9%) y Nigeria (7%).

Italia, cuenta con el tercer sistema de gasoductos más grande de toda Europa, por tanto, su red internacional es un tema de importancia para el Parlamento, que aprobó contundentemente, la Ley de 23 de agosto de 2004, en la que quedó establecido el objetivo de la política energética: “garantizar la viabilidad económica del suministro de energía y la no discriminación entre los operadores en el territorio, con el fin de promover la competitividad del sistema económico.”

Los frutos están a la vista, Italia se enorgullece de contar con el famoso Transmed, cuya longitud abarca más de 1,400 kilómetros de ductos, desde Argelia a Sicilia, a través de Tunes, con capacidad de 2.3 millones de pies cúbicos al día. Otro importante aporte digno de la ingeniería italiana, es el Transitgas que recorre la mayoría de los países del Norte de Europa con destino Milán.

Recientemente, la necesidad por aumentar el suministro hacia Italia, orilló a la Comisión Europea y a representantes de siete gobiernos europeos, para suscribir un acuerdo, con el fin de iniciar la construcción del gasoducto Constanza-Trieste y así, vincular a Rumania con Italia.

Evidentemente, no se puede soslayar, que el actor energético más importante en el territorio es la petrolera ENI SpA. El orgullo italiano se dedica a la exploración y producción de crudo, refinación, producción de gas natural y generación de electricidad. Actualmente, es la décima octava empresa más importante de todas las que existen en el mundo y está consolidada como la octava petrolera más grande del planeta (Forbes, 2008). En estos días de crisis, la empresa es comandada por Paolo Scaroni, que reportó ventas al cierre del 2008 por 158 mil millones de dólares y cuenta con 76 mil empleados que operan en 70 países.

Sorprende al mundo, que en el 2008, ENI haya aumentado su producción en un 3.5% con respecto al año anterior, sobre todo, porque la mayoría de las petroleras publicaron disminuciones en producción. La cifra productiva de 1.8 millones de barriles por día, se le atribuye al liderazgo positivo generado por Paolo Scaroni.

La estrategia de su líder, consiste en desarrollar negocios en lugares poco apetecibles para los gigantes petroleros, en donde ENI, ofrece a sus gobiernos: apoyo tecnológico, sostenibilidad, ahorro, investigación, inversión y desarrollo. Por ejemplo, se recuerda la exitosa operación en el Congo, cuya misión se sustentaba con lo siguiente: “creemos que es intolerable para los países que exportan grandes cantidades de petróleo, que sean víctimas de las interrupciones eléctricas”,
argumentó Scaroni. (Reed. S, 2009).

En consecuencia, ENI consolidó una alianza con Denis Sassou-Nguesso, Presidente de la República del Congo, para suministrar electricidad a su Nación, ante las cotidianas interrupciones eléctricas propias del subdesarrollo. La habilidad italiana logró el acuerdo, que implicó una inversión de 3 mil millones de dólares, para construir dos centrales eléctricas que tendrían que utilizar gas y con ello, ENI sería acreedor del suministro del 80% de la electricidad y del mercado de gas. Con esa visión, la petrolera italiana ha aumentado un 70% la producción en la última década.

Aún considerando los logros en comento, el gobierno italiano tiene presente que la política energética no puede centrarse en petróleo, por ello, es imprescindible encontrar otras soluciones, acordes a la gravedad que implica el cambio climático, que tanto angustia.

De facto, Italia padece de altos índices de contaminación que han dado el mote de décima potencia contaminante, por ello, atento, el Parlamento aprobó medidas de aplicación directa en materia ambiental en el 2004 (Ley 308), en la que se estableció que el Estado debe “garantizar la preservación, protección y mejora de la calidad del medio ambiente, la protección de la salud humana, la utilización prudente y racional de los recursos naturales.”

Ante esta gravedad, se han alzado muchas voces que recuerdan que la energía nuclear debe considerarse como una solución viable para contrarrestar los efectos del cambio climático y es que la energía nuclear no emite contaminantes al aire y los residuos son menores a los producidos por combustibles fósiles. Actualmente existen 439 reactores en operación en el mundo y generan el 18% de la energía eléctrica, a partir de energía nuclear. (Roberts, 2007)

Italia fue pionero y maestro de la energía nuclear en el mundo. En 1946 fundó el primer organismo científico de energía nuclear; en 1960 instituyó la Comisión Nacional para la Energía Nuclear; en 1958 inició la construcción del primer Reactor Nuclear y para 1970 Italia presumía al mundo de operar con cuatro grandes reactores nucleares.

Sin embargo, el avance se interrumpió, porque el gobierno decidió cerrar sus reactores nucleares, luego del accidente de 1986 en la central nuclear de Chernóbil, que provocó una explosión 500 veces mayor a la bomba atómica arrojada en Hiroshima y que según el informe de Chernóbil, para el 2065 se contarán 38,000 muertos por cáncer. El cierre fue aplaudido por los gobernados, no obstante, se reportaron pérdidas multimillonarias, la contaminación se agudizó y se presentaron alzas en las tarifas de la electricidad, que hoy son 30% mayores al promedio europeo.

Atento a la problemática, Giorgio Napolitano, siendo candidato presidencial, propuso en campaña reactivar las plantas nucleares. Su oferta electoral lo llevó al triunfo el 10 de mayo de 2006, sobre todo, por el costo de los energéticos. Conviene citar a Peter Drucker: “la mejor manera de predecir el futuro es crearlo." Con contundencia, Italia tendrá nuevas centrales nucleares con la ayuda de Francia, toda vez, que el primer ministro Italiano, Silvio Berlusconi y el jefe de Estado francés, Nicolás Sarkozy, firmaron en Roma el acuerdo que permitirá su funcionamiento a más tardar en el 2020.

Si bien es cierto, que los italianos persisten en encontrar soluciones que mitiguen su dependencia energética, hay que decir, que existen otras alternativas que deben considerarse antes de asumir el riesgo vertido por la energía nuclear. Se recuerda a Marx: "una cosa es continuar la historia y otra es repetirla." Por tanto, es probable, que ninguna propuesta se asemeje a las derramas económicas que genera una planta nuclear, sin embargo, si se busca la eficiencia energética, se encontrarán ejemplos de éxito en Italia, que demuestran que el negocio de las energías verdes son rentables y viables. En la misma sintonía, se recuerda al inventor estadounidense, Richard Buckminster Fuller, que solía decir que “si permitimos la contaminación es porque ignoramos su valor.”

En efecto, Italia, presenta características adecuadas para desarrollar la energía solar, cualidades para explotar la energía geotérmica y de potencializarse, podría poseer el mayor per cápita geotérmico en el mundo y en lo que respecta a la energía eólica, de incentivarse, los Italianos podrían posicionarse como el mayor productor en el orbe.

La hegemonía de Italia, demuestra que es posible generar crecimiento económico, aún sin energéticos. Sus retos hacia el progreso, implican aplicar una política sostenible, en la que se pondere todas las alternativas, examinando la viabilidad, costo, beneficio y la seguridad energética. Dichos preceptos deben ser garantes de desarrollo económico, desarrollo social y protección al medio ambiente, pues son los puntos medulares de la sostenibilidad. Queda la advertencia, que de nada nos serviría una economía y un derecho, sin un planeta. Por último, los italianos demuestran que ante la destrucción del Imperio Romano y en la derrota en la Segunda Guerra Mundial, es posible superar la adversidad con sacrificio, tenacidad y carácter, pues sólo quienes afrontan la desdicha conocen su real potencial.

30.4.09

Petróleo: el caso de la República de Francia

Publicado por Global Energy (abril de 2009)


Francia se enfrentó a la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial y le costó la ocupación alemana en el norte de su territorio, hasta que el triunfo de los aliados le permitió ocupar a Alemania. Al término de la guerra, se formó un gobierno provisional presidido por el general Charles de Gaulle, quien con otras seis naciones dieron origen a la actual Unión Europea, veamos:

Después de la guerra, era urgente que prosperara la paz y se reactivará la economía, por ello, franceses y alemanes formaron una alianza, en la que concentraron esfuerzos para fundar la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, con el espíritu de potencializar los motores generadores de la industria. De esta forma, la alianza sepultó el fantasma de la guerra y dio entrada a la integración europea.

El 9 de mayo de 1950, el político germano-francés, Robert Schuman , quien es considerado el “padre de Europa”, pronunció un famoso discurso, en el que puntualizó el propósito de la alianza: “que el gobierno someta la producción de carbón y de acero a una Alta Autoridad Común. Con ello, se garantizará el desarrollo económico y cambiará el destino de las regiones que durante tanto tiempo se han dedicado a la fabricación de armas, de las que hemos sido víctimas.”

Las fuerzas en sintonía para el progreso no se suman, se multiplican. Se concretó la alianza formada por Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos, quienes suscribieron en París el Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, que entró en vigor el 24 de julio de 1952, con vigencia de medio siglo.

De facto, se generaron resultados positivos para los países que suscribieron el Tratado y es que se logró cuadriplicar la producción de acero con relación a los años cincuentas, garantizando el abasto del carbón en Europa y sobre todo prosperó la paz en la región. El Tratado marcó el inicio de la construcción de la Unión Europea.

En nuestros días, Francia, representa un mercado de 65 millones de habitantes con fuerte poder adquisitivo, es uno de los cinco países más importantes en exportación de bienes y el segundo en servicios. Los inversionistas son atraídos por la calidad de la mano de obra, por su alto nivel de investigación, por el dominio tecnológico, por lo estable de su moneda y el control de sus costos de producción, lo que les permite captar anualmente 81 mil millones de dólares por concepto de Inversión Extranjera Directa.

El poderío francés cuenta con una red de infraestructura en comunicaciones, factor clave para acelerar el crecimiento económico. El inventario estratégico tiene 31,000 kilómetros de vía ferroviaria que les permite transportar a 984 millones de pasajeros anualmente, suman 904 aeronaves que vuelan bajo pabellón francés y que transportan a más de 160 millones de pasajeros al año; además, mantienen fuerte presencia los 212 buques que trasladan 340 millones de toneladas de mercancías.
El núcleo de la política centra sus esfuerzos en el empleo y es que el “hambre hace ladrón a cualquier hombre”, decía Pearl Buck. Por ello, el gobierno francés hace un esfuerzo por incrementar la fuerza laboral que hoy cuenta a 29 millones de trabajadores, que laboran en 3.4 millones de empresas y que consolidan a la séptima economía más grande del mundo, en términos de PIB . Durante el 2007, los gobernados disfrutaron de un PIB per cápita superior al promedio de los Países Miembros de la Unión Europea.

En efecto, los logros han sido favorables, sin embargo, la crisis global es un fenómeno que a todo gobernante preocupa. Se recuerda con afecto el aporte de Honoré de Balzac: “En las grandes crisis, el corazón se rompe o se curte”. Esto a propósito del profundo estrago financiero que requiere de todas las virtudes de Nicolás Sarkozy, quien fue elegido por un mandato de cinco años en mayo de 2007 y que de frente a la catástrofe financiera reaccionó oportunamente dando impulso a medidas de apoyo para la inversión empresarial, manteniendo el empleo y concertando sensiblemente salarios flexibles con el sindicalismo.

En sintonía con esa preocupación, también hay que añadir el tema correlacionado con el sector de energía, pues, las grandes economías requieren de altos suministros de energéticos para transitar por la autopista de alta velocidad en la era de la globalización, de facto, ningún país puede generar riqueza, si carece del suficiente abasto energético que le permita prender con potencia los motores de la economía.

Francia no tiene petróleo, apenas produce 73 mil barriles diarios, lo que los obliga a importar 1.981 millones de barriles al día y operar con 13 refinerías, para dar puntual abasto a un consumo feroz, que se entiende por el tamaño de la industria y por los 32 millones de vehículos que circulan diariamente , situación que los posiciona como la novena potencia consumidora de todo el orbe.

Se le recuerda con generosidad al político austriaco Von Metternich, que decía. “Cuando Paris estornuda, Europa tiene frío”. Francia es el corazón europeo y carece de gas, aparece en la lista mundial en el lugar 43 en producción y 78 en reservas probadas; sin embargo, reporta un alto consumo de 1.740 billones de metros cúbicos.

La insuficiencia energética que padece Francia tiene sus raíces en la crisis del petróleo de 1973, desde entonces sus gobiernos han concentrado grandes esfuerzos para buscar otras soluciones energéticas y de ahí se entiende su enérgico afán por incursionar en el tema de la electricidad. En la actualidad, en esta actividad son octavos en el mundo , con una producción generadora de 573 mil millones de kilowatts , gracias a su poderío nuclear.

De ahí, que las carencias energéticas hayan encontrado actores importantes para contrarrestar los efectos negativos. Uno de ellos, es su principal empresa dedicada al gas natural, la corporación Gaz de France, que fue fundada en tiempo de la posguerra por el gobierno francés. Sin embargo, la modernidad de los años noventas implicó la privatización de grandes empresas como Air France, Telecom, Renault y Thales. Fue hasta que se decretó la Ley del 7 de diciembre de 2006, cuando se privatizó Gaz de France, y le permitió fusionarse con la empresa Suez. El resultado fue positivo, toda vez que se fijó una tarifa para la clase débil, los gobernados pueden elegir a su abastecedor de gas y la empresa se modernizó en sus líneas de negocio.

En efecto, el éxito de Gaz de France se debe a que sus actividades modernas se centran en combinar el gas natural con la electricidad, de ahí que el abasto le sea suficiente; además, reduce las emisiones de dióxido de carbono significativamente y el consumidor paga precios más bajos. Hoy, la empresa es comandada por Jean-Francois Cirelli, que reportó ingresos en el 2007 por 36,458 millones de dólares, cuenta con una cartera de clientes de 14 millones repartidos por toda Europa, con una plantilla laboral de 50 mil trabajadores.

Los logros se construyeron con responsabilidad y es que en el 2003, el gobierno sometió a debate sus políticas rectoras energéticas con visión a futuro, por lo que organizó 250 foros energéticos, en el que participaron: partidos políticos, organizaciones profesionales y asociaciones afines. Los resultados técnicos no quedaron en letra muerta, las conclusiones fueron sometidas a la Asamblea Nacional y al Senado en mayo de 2004 para su proceso legislativo.

Como consecuencia de lo anterior, el órgano legislativo decretó, con fecha de 13 de julio de 2005, la Ley de Orientación de Energía, en la que se establecen cuatro importantes directrices: garantizar la seguridad energética; asegurar un precio competitivo; proteger la salud humana y el medio ambiente, y; garantizar la cohesión social.

Como resultado del aporte legislativo, la producción de electricidad se multiplicó 10 veces en 50 años, tan solo en el 2008, la corporación Électricité de France, reportó ingresos por 85,529 millones de dólares , Forbes la presentó en el lugar 26 la lista mundial del 2008 , la trasnacional es dirigida por Pierre Gaddoneix, quien ha señalado su afán: “el grupo promueve las energías renovables y la eficiencia ecológica en el renacimiento de la energía nuclear”. La empresa significa un orgullo nacional para Francia, quien mantiene el 84.8 por ciento del control de la Corporación.

Con estos avances en tecnología nuclear, Francia produce la más baja emisión de dióxido de carbono per cápita de toda la Unión Europea. Se recuerda la frase celebre pronunciada por quien es considerado uno de los mejores jugadores de fútbol de todos los tiempos, el francés Zinedine Zidane: “la humildad me ha ayudado a triunfar”. Así, con modestia, los franceses apuntan que el futuro está en el desarrollo de las energías renovables como la eólica, la solar y la energía hidroeléctrica.

En el campo de las energías renovables, Francia tiene un promisorio futuro porque tiene grandes recursos hidroeléctricos, gigantes bosques, estrepitosos vientos y magnas superficies. De ahí que, EDF y Gaz de France, hayan potencializado sus inversiones en Investigación y Desarrollo en energías: fotovoltaica, solar y térmica, lo que ha convertido a Francia en líder productor europeo en energía renovable, gracias a una política bien ordenada.

El esfuerzo gubernamental por diluir la dependencia energética por más de treinta años obtuvo sus frutos en el desarrollo de la energía nuclear, la cual está alineada a la política de preservación del medio ambiente; es decir sostenible.

A propósito se recuerda con generosidad a Víctor Hugo “primero, fue necesario civilizar al hombre en su relación con el hombre. Ahora, es necesario civilizar al hombre en su relación con la naturaleza.” Alineado a los compromisos establecidos en el Protocolo de Kioto, Francia decretó en el 2002 el Código de Medio Ambiente, que en su artículo primero establece tres principios rectores: (i) de precaución, es decir, que la carencia de conocimientos no debe retrasar la adopción de medidas efectivas para evitar el daño irreversible al medio ambiente; (ii) de acción preventiva, que consiste en utilizar tecnología a un costo aceptable para aplicarse en la fuente de daños al medio ambiente; (iii) de quien contamina paga, y; (iv) de participación, en el que se incluye a la sociedad en proyectos de desarrollo de impacto significativo sobre el medio ambiente o de planificación.

Está demostrado que la energía sostenible es rentable. El caso de Francia demuestra que las energías limpias generan 33,000 millones de euros anuales y 220,000 puestos de trabajo. La innovación más reciente es el reciclado de los desechos que representa un valioso aporte digno de admirarse.

A nadie sorprende los logros de Francia en materia de medio ambiente, pues fue el primero en ratificar el Protocolo de Kioto en 1997, acudió en el 2001 a Doha, Qatar, dónde dialogó con 60 países productores de petróleo y generó propuestas en la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible en 2002 y trató con liderazgo en el 2006, la gravedad del Cambio Climático en la Cumbre de San Petersburgo, donde presentó medidas de solución. En todos estos foros internacionales, Francia ha desempeñado un papel crucial para defender con firmeza la aplicación de soluciones que apuntan a garantizar el acceso sostenible a la energía a precios razonables y con estricto respeto al medio ambiente.

Francia demuestra que es posible satisfacer las necesidades energéticas, sin comprometer a las futuras generaciones. Con esta actitud, el país galo transita en el sendero del progreso, con plena conciencia de que las acciones u omisiones en materia ambiental serás trascendentes para el futuro. A propósito de esto último, cito a Charles Louis de Secondat, Barón de Montesquieu: "Si yo supiese algo que me fuese útil y que fuese perjudicial a mi familia, lo expulsaría de mi espíritu. Si yo supiese algo útil para mi familia y que no lo fuese para mi patria, intentaría olvidarlo. Si yo supiese algo útil para mi patria y fuese perjudicial para Europa, o bien fuese útil para Europa y perjudicial para la humanidad, lo consideraría como un crimen, porque soy necesariamente hombre mientras que no soy francés más que por casualidad." Feliz día de las madres.
Análisis de la Energía

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